lunes, 5 de mayo de 2008

Una maravilla de la naturaleza

A 118 kilómetros de Zaragoza, en el término municipal de Nuévalos se encuentra el Monasterio de Piedra, un paraje de en sueño. La zona es parque natural desde 1945 y el propio monasterio constituye un tesoro histórico y artístico.
Salto de la Cola de Caballo





Entre lagos y cascadas

El parque natural del Monasterio de Piedra se sitúa entre las escabrosas sierras del Sistema Ibérico. El rio Piedra ha erosionado el terreno formando impresionantes cascadas, lagos y grutas. El recorrido por el parque comienza en la Plaza San Martín, donde se encuentran las taquillas. Por el precio de 12 euros los adultos y de 8´50 euros los niños y jubilados, los visitantes pueden realizar un paseo por un vergel natural rico en fauna y flora del medio acuático. La ruta, marcada con flechas azules y rojas, encierra 25 puntos de interés entre los que destacan las cascadas Caprichosa e Iris, el lago Espejo, la gruta del Artista, los baños de Diana, el espectáculo de vuelo de aves rapaces y el impresionante salto de La Cola de Caballo de 90 metros de altura. Además, el parque también cuenta con el primer centro de Piscicultura de España, creado en 1886 y zonas de descanso para hacer un alto en el camino y admirar el paisaje.

El parque tiene un importante desarrollo geológico originado por la erosión del agua, de ahí el nombre del rio ya que como dice la leyenda “todo lo que toca se convierte en Piedra”. El entorno es hogar de especies de agua dulce y de aves como la Trucha Común, el Cangrejo Ibérico, la Garza Real o el Ruiseñor cuyo melodioso canto se puede escuchar durante el itineario. Asimismo, la flora del parque cuenta con árboles centenarios como el Almez, y otros tipos arbóreos como el Chopo, El Fresno, el Alianto o la Flor del Castaño de Indias.


Historia y arte de la vida monacal

Para completar el paseo merece la pena entrar en el monasterio. Una visita guiada muestra el interior del monasterio, donde se encuentra el museo del vino, y explica la historia, el arte y las costumbres de los monjes Cirtescienses.



Patio del monasterio

El monasterio se empezó a construir en el año 1195 por orden de Alfonso II de Aragón que cedió el castillo (anteriormente había sido una fortaleza musulmana) a trece monjes del Monasterio de Poblet. Monjes procedentes de Valencia, Aragón y Cataluña poblaron el monasterio a lo largo 700 años. Durante la larga vida del monasterio, las circunstancias históricas obligaron a sus residentes a abandonarlo en tres ocasiones: la primera en la Guerra de la Independencia (1808-1814), la segunda durante el Trienio Liberal en el reinado de Fernando VII(1820-1823) y la tercera y definitiva en 1835 cuando Mendizábal realizó la Desamortización de los bienes eclesiásticos.

En este periodo de vida confluyeron tres estilos artísticos: el románico, el gótico y el barroco. Dados los restos mudéjares de sus orígenes, la variedad y la riqueza de sus estilos han convertido al monasterio en una pieza artística de gran valor. La Construcción es austera, sencilla y luminosa, y alberga columnas truncadas propias del Gótico Cirtesciense, capiteles románicos y altares románicos. En uno de estos altares, aparece representada como una virgen una noble que realizó una donación cuantiosa a los monjes. En contraprestación, la noble se hizo representar de esta forma. Los restos de esta figura aún se pueden apreciar en la iglesia del monasterio, que se quedó sin bóveda tras la Desamortización.

En 1840, cinco años después de su abandono, el monasterio y todo su entorno fueron comprados por Pablo Muntadas Campeny, fundador del parque natural.

La primera cocina de Europa donde se cocinó el chocolate

Dos de las dependencias del monasterio con más tradición son la Cilla y la cocina. La Cilla monacal, compuesta por dos grandes salas, alberga el Museo del Vino de D.O de Calatayud. La primera sala (planta superior) conserva la nevera que antiguamente utilizaban los monjes para conservar los alimentos y la uva. También están expuestos algunos aperos de los monjes, y otros instrumentos y productos de alimentación de los monjes. Además, bajo el puente por donde se llega a la primera sala, están representados los procesos de elaboración del vino. En un lado el antiguo y en otro el actual. La segunda sala constituye el almacén que los monjes empleaban como sala de fermentación del vino. En esta estancia se muestran algunos de los instrumentos de la elaboración del vino, concretamente un Alambique del siglo XVI y una Prensa del siglo XVIII.


Museo del vino

La cocina estaba formada por una gran chimenea central y varios fogones, con sus respectivos respiraderos, que han dejado una enorme huella negra en las paredes. Es precisamente en estos fogones donde se cocinó el chocolate por primera vez en Europa. En 1535 Fray Jerónimo de Aguilar llevó chocolate al abad del Monasterio, procedente de un viaje a México que había hecho con Hernán Cortés. En la cocina se realizaron las primeras recetas de Europa con chocolate aunque era un chocolate amargo, muy distinto del dulce que comemos en la actualidad.


Para quien se quede con más ganas de agua, arte, vino y chocolate, el hotel situado en el conjunto monasterial ofrece a los turistas comodidad, arte y buena cocina. En definitiva, el Monasterio de Piedra es un magnífico lugar para hacer una pequeña escapada de naturaleza y paz.

10 comentarios:

Cam dijo...

Tema bien expuesto, lo único es que es demasiado largo, por lo menos a mi parecer.
Buenas imágenes.

Javi dijo...

Está bien el post Ana, creo que muchas veces buscamos a miles de kilómetros cosas que tenemos al lado de casa.
En cuanto a lo técnico, mejor la letra algo más grande ¿no?, que me voy a quedar ciego!!
Un saludo

Ana L. dijo...

¿De verdad el primer chocolate se cocinó tan cerca de casa? Jaja, ¡qué curioso! Tu post me ha aportado mucha información que desconocía, así que enhorabuena! :)

Al igual que Javi, quizás la letra debería ser un poco más grande.

Un saludo!

martita dijo...

Hola Anita! Es muy interesante la información, aunque para un blog creo que un poco larga. Las fotografías están muy bien. Al igual que Javi y Ana, la letra un poco más grande !!!!!!

Alejandro Silva dijo...

la última vez que quise ir el bolsillo no me lo permitió. A la entrada hay que sumar el transporte...

un buen post en el mejor momento, porque con el calor ya se puede visitar.

un saludo

Víctor J. Rodríguez dijo...

Ya sabía eso del chocolate, pero siempre está bien leer algo más. El verano pasado fui a visitarlo con mi novia (aunque ya había ido con la familia varias veces) y es un sitio que siempre te maravilla.

Está muy bien toda la información que has puesto.

msmarrod dijo...

Buenas Ana

Yo he ido allí y me gustó mucho. Es una entrada bien redactada, pero un pelín larga, bajo mi punto de vista.

El vídeo y las fotos ayudan a ilustrar y a imaginar mejor la información.

Clara

ViToR dijo...

La verdad que es un post muy interesante sobre uno de los rincones más turísticos de Aragón. Quizá un poquito largo, pero una delicia saber que donde primero se cocinó chocolate de Europa fue aquí... Enhorabuena.

Un saludo

J.A. Sesé dijo...

Me encanta el monasterio de piedra. En Aragón tenemos lugares realmente cojonudos. Que bueno lo del chocolate no tenía ni idea. Es demasiado largo el post. Yo lo hubiera divido en dos partes como me dijo a mí Mariela con mi reportaje de reggae en Zaragoza. Me gusta el nombre del blog. Saludos

Juan Sin Tierra dijo...

Muy buen post, Ana, y es que Piedra siempre inspira. No sólo es un lugar fascinante, sino que tiene una historia interesante,y ha dado lugar a leyendas y libros de ficción. Precisamente el último se presenta el 25 de junio enla Biblioteca de Aragon, a ver qué tal es.